domingo, 11 de enero de 2015

Chupé monos

Sigo buscándote,
aunque te escondas entre argucias
y al mago no encuentre el truco.
Cambiar de bola el vaso, no es algo tan fácil.
Sigo maravillado,
deslumbrado por tantos colores.
Soy una abeja cautiva del néctar.
No puedo escapar al perfume de tu ano.
Y es que este amor es tan límpido y grácil
que suspendido en el aire flota
como cadáver en un mar estéril.
Es solo un esputo en un sucio charco.
Aun así sigo tentándote.
Se relame el lobo,
anticipando el sabor del cordero
que devora atrozmente mi sexo
y lame sin prisa mis líquidos.
Chupé monos los dedos,
seamos como niños,
comamos el pastel con las manos
y no dejemos ni un solo bocado.
Pero cuando suene la sirena
y alcance su fin el recreo:
no vuelvas.
Muy dócilmente,
no vuelvas al aula
a hacer tus deberes.
Y descúbrete a menudo preguntándote
¿Por qué tantas reglas
jodiendo este juego?

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